Era uno de tantos domingos, tras la tradicional lucha fraticida por leer el Miguelito en el País Semanal (ahora es por Maitena) Gané yo, y salí pitando a parapetarme en el baño antes de que me zurraran mis herman@s. Y al pasar las hojas, me encontré con su foto y un título, "Máscaras alejandrinas". Si soy sincera, no recuerdo de que iba ese primer artículo, pero sí lo muchísimo que me gustó, lo que me sorprendió que hablara de ópera, de Egipto, de cine (cosas que hasta entonces sólo oía en mi casa, para la gente de mi clase era como hablarles de marcianos) y cómo a partir de entonces cada semana, nada más leerlo, recortaba con mimo la página del suplemento, la doblaba de modo que la foto quedase visible y lo guardaba en una caja de zapatos que escondía debajo de la cama. Más adelante ataqué sus libros, me deleité con sus entrevistas y me dolió su muerte, pero nada tan embriagador como aquellas primeras borracheras de palabras...
9.10.05
7.10.05
Prisa
"No, nena, no te preocupes, no tengo prisa, me espero a que me toque, no me cueles, que tu hija tiene cara de cansada. ¿No ves que soy viuda y vivo sola? Desde que se murió mi marido ya no tengo prisa por llegar a ningún sitio. No hay nada que me haga tener ganas de vivir. Mis hijos aparecen de uvas a peras por mi casa, y cada vez que vienen tengo que tener la cartera abierta, y sólo vuelven cuando necesitan más dinero. ¿Cómo quieres que tenga prisa? Ojalá la tuviera, nena, ojalá la tuviera..." Se le llenaron los ojos de lágrimas, tan pequeñita, el pelo blanco, la ropa negra, una bolsa del supermercado con un paquete de galletas y otro de leche, mi madre consolándola como buenamente podía, y yo a un metro, descargando la compra a toda leche para que no se me notara que yo también estaba a punto de llorar...
6.10.05
Diferente
Así es Charlie Kaufman, uno de los pocos guionistas con seso que quedan en Hollywood. En sus historias puedes esperar cualquier cosa, desde una empresa que borra los recuerdos indeseados hasta una Meryl Streep adicta a las drogas selváticas, pasando por el uso y disfrute del interior de la cabeza de John Malkovich. Y sin embargo funciona, te lo tragas todo de principio a fin sin pestañear. Lo que mejor hace, dibujar personalidades, asquerosamente reales, débiles, vulgares, equivocadas, necias, y aún así atractivas hasta decir basta. Kaufman ha vuelto a descubrir esa cerradura por la que en otro tiempo los buenos guionistas nos dejaban asomarnos para saborear la condición humana. Y para muestra un botón:
Hay alguna idea original en mi cabeza, en mi cabeza calva. Tal vez, si fuera más feliz, no se me caería el pelo. La vida son dos días. Necesito vivirlos al máximo. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Soy un tópico ambulante.
Tengo que ir al médico a que me vea la pierna. Tengo algo, un bulto. He vuelto a llamar al dentista. Lo voy dejando. Si me dejara las cosas de un día para otro, sería más feliz. Me paso el día sin mover este culo de "foca". Si no tuviera el culo tan gordo, sería más feliz. No tendría que llevar siempre las camisas por fuera; como si engañara a alguien. FOCA. Debería empezar a correr otra vez. 8 kilómetros al día, pero hacerlo de verdad. O hacer escalada, pero tengo que dar un giro a mi vida. ¿Qué tengo que hacer? Tengo que enamorarme. Tengo que echarme novia. Tengo que leer más, cultivarme... Si aprendiera ruso o yo qué sé... O tocar un instrumento. Podría aprender chino, sería "el guionista que sabe chino y toca el oboe". Eso sería brutal. Debería cortarme el pelo al uno. Dejar de hacer creer a todos y a mí mismo que tengo una mata de pelo... ¡Qué ridículo!
Ser auténtico, una persona segura, ¿no es eso lo que atrae a las mujeres? Los hombres no tienen que ser atractivos. Aunque eso no es verdad, sobre todo hoy en día. Hoy se les exige tanto a los hombres como a las mujeres. ¿Por qué debería creer que debo pedir perdón por existir? Quizás sea la química celular. Quizás es eso lo que me pasa, una alteración química. Todos mis problemas y mi ansiedad podrían deberse a un desequilibrio químico o a una serie de psinapsis defectuosas. Tengo que hacérmela mirar. Aunque seguiré siendo feo, eso no tiene cura.
(Monólogo inicial de Nicholas Cage en "Adaptation")
Hay alguna idea original en mi cabeza, en mi cabeza calva. Tal vez, si fuera más feliz, no se me caería el pelo. La vida son dos días. Necesito vivirlos al máximo. Hoy es el primer día del resto de mi vida. Soy un tópico ambulante.
Tengo que ir al médico a que me vea la pierna. Tengo algo, un bulto. He vuelto a llamar al dentista. Lo voy dejando. Si me dejara las cosas de un día para otro, sería más feliz. Me paso el día sin mover este culo de "foca". Si no tuviera el culo tan gordo, sería más feliz. No tendría que llevar siempre las camisas por fuera; como si engañara a alguien. FOCA. Debería empezar a correr otra vez. 8 kilómetros al día, pero hacerlo de verdad. O hacer escalada, pero tengo que dar un giro a mi vida. ¿Qué tengo que hacer? Tengo que enamorarme. Tengo que echarme novia. Tengo que leer más, cultivarme... Si aprendiera ruso o yo qué sé... O tocar un instrumento. Podría aprender chino, sería "el guionista que sabe chino y toca el oboe". Eso sería brutal. Debería cortarme el pelo al uno. Dejar de hacer creer a todos y a mí mismo que tengo una mata de pelo... ¡Qué ridículo!
Ser auténtico, una persona segura, ¿no es eso lo que atrae a las mujeres? Los hombres no tienen que ser atractivos. Aunque eso no es verdad, sobre todo hoy en día. Hoy se les exige tanto a los hombres como a las mujeres. ¿Por qué debería creer que debo pedir perdón por existir? Quizás sea la química celular. Quizás es eso lo que me pasa, una alteración química. Todos mis problemas y mi ansiedad podrían deberse a un desequilibrio químico o a una serie de psinapsis defectuosas. Tengo que hacérmela mirar. Aunque seguiré siendo feo, eso no tiene cura.
(Monólogo inicial de Nicholas Cage en "Adaptation")
4.10.05
Esperado
Cuando me ponen una inyección, prefiero mirar, así sé cuándo me va a doler, me conciencio y paso el trago con toda tranquilidad. Y en general, cuando sé lo que va a ocurrir, por extraordinariamente malo o bueno que sea, lo asumo sin que me dé un vuelco el corazón. Por eso, cuando hoy ha llegado la hora del eclipse, para el que ya estaba perfectamente pertrechada con las gafas recomendadas, del cual ya sabía la hora exacta en la que se iba a producir, el aspecto que iba a ofrecer en todas sus fases... ha sido como si me destriparan la película, tan esperado que no he sentido prácticamente nada.
27.9.05
Entero
Todos los días, nada más despertarme, cometo un robo, sin excepción. Y todos los días es la misma cosa: un minuto entero. Empiezo a contar, recreándome en la sensación de la lengua contra mis dientes, la vibración de mi voz en en fondo de la garganta, ronca de sueño, mis dedos presionando la almohada, el resto de mi cuerpo aún no operativo. Un minuto entero, sesenta eternos segundos, en el que me niego a pensar en nada en absoluto, en el que sólo existo, sin más, sin obligaciones ni esperanzas, sólo puro latido de vida, sencilla y cálida...