3.5.11

Stopped

La típica cena conmemorativa de tu curso. Y vas. Y ves qué poco cambia en realidad la gente (salvo algunos casos). Y haces lo que te habías prometido que no harías, lo que nunca haces ni por todo el oro del mundo en situaciones mucho más graves que esta: mientes. Miserablemente. Impecablemente. Con sorprendente fluidez. Y lo más gordo es que te creen. Y lo peor de todo es que no mientes para ocultar nada vergonzoso, sino porque sabes que no entenderían. Que lo que para ti son los momentos más hermosos que has vivido durante todo este tiempo, para ellos serían excéntricos, imposibles de entender. Porque ves que el 90% de ellos se han quedado parados en el mismo sitio, son exactamente lo que pensabas que serían. Y ello no te hace mejor a ti ni peores a ellos, tal vez sus vidas sean incluso mejores, pero al menos la tuya ha tenido tantos y tan hermosos colores que sólo con cerrar los ojos puedes volver a verlos y anhelar otros nuevos. Porque sigues necesitando más, y esa necesidad, esa ansia, es la que distingue a los vivos de los muertos.

7 comentarios:

terminus dijo...

Seguro que no eras la única que mintió en la cena.
En esas típicas cenas todo el mundo empieza a presumir lo bien y lo normal que les va, pero miran con envidia a todo aquel que no hemos hecho lo politicamente correcto.

juanjoseaparicio dijo...

Tienes razón. Todo el mundo está prácticamente igual. Dicen que no cambiar es imposible, y estoy de acuerdo. Ni aunque tu vida hubiera sido de los más miserable y aburrida, yo soy también de los que creo que es imposible no cambiar. Lo que a veces ocurre es que rodeado de tanto pasado tu espíritu parece que vuelve también a aquél estado juvenil, y puedes sorprenderte a tí mismo comportandote como antaño. Se sincera...¿tu eras un poco mentirosa entonces?

Petit Anyell dijo...

"Porque sigues necesitando más, y esa necesidad, esa ansia, es la que distingue a los vivos de los muertos" ¡Qué hermoso!.

He recibido invitaciones estos últimos años y no he ido a ninguna de esas reuniones. He sido la gran ausente"¡Hablábamos de tí, te echábamos de menos! ¿Por qué no viniste, Ade?". No me importa. No quiero volver a cruzarme las caras con las hijas-de-la-gran-puta-arpías-abusonas-pijas-de-mierrrrda que tuve por compañeras.

Beso!! Cómo me alegra que hayas vuelto!

pab dijo...

Yo tuve una en navidades y cuando me preguntaron a qué me dedicaba estuve tentado de decirles que era cowboy y astronauta, como hace Homer.
Pero preferí contarles una mentira.

neko dijo...

yo solo espero no tener que rechazar ninguna de esas reuniones de exalumnos, me parece una carrera por ver quien ha conseguido mas y es mas feliz en la vida. Mentira sobre mentira sobre mentira. Acaso alguien acude ahi a decir alguna verdad?

Petit Anyell dijo...

Perdona, ¿he mencionado lo golfas que eran?

Awake at last dijo...

Eduardo, tienes más razón que un santo.

Juanjo, yo siempre he sido (y soy casi en el mismo grado aun hoy día) una bocazas de cuidado.

Adelaida, esa es la parte que me he callado para quedar bien, jiji... (zorras del infieNNo...)

Pab, tú puedes contar cualquier cosa. Siempre sonará bien, tienes ese don.

Neko, ¡bienvenida! Todos querríamos ir tranquilos a esas reuniones, pero te aseguro que el balance al final es tan positivo como negativo, es decir, te quedas igual que antes de haber ido, ains...

Besos a tod@s!