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23.4.12

Colgada

11 de la mañana. Sábado. Camino del Mercadona a por cuatro cosas.

Veo por el rabillo del ojo algo moviéndose en un balcón.

Levanto la vista y es el cinturón del batín de una niña rubia y ceñuda, abocada sobre la esquina, a punto de caerse. Voy a avisarla cuando termino de mirar. Tiene un miniportátil en la mano, y lo mueve como un zahorí que busca agua, ansiosa, indignada (pienso yo), de que su vecino de turno le haya puesto contraseña a la wifi y ella no pueda conectarse. No me quedo para ver si desiste no vaya a pensar que la estoy espiando (aunque me gustaría saber si al final conectó...)

12.6.11

DJ Campana

Entrecortadas, repetidas y prolongadas con saturación, las campanadas resuenan desde la torre como si un duende quisiera instruir a las abuelas en el noble arte del remix. Sin embargo, ellas ignoran olímpicamente la anomalía y entran a la capilla por la puerta trasera. Aunque es lógico: la mitad de ellas van mirándole el culo al cura nuevo.

27.5.11

Blonde runner

La bancaria precaria corre bajo el sol de mayo, apenas dos horas después de haber salido de trabajar. Fibrosa, rubia, no muy alta, sí muy guapa, ignora sin afectacion a todo aquel que la mira en esa ciudad demasiado pequeña, a esas horas propias de recados y cafés, y sigue, esquivando zanjas, abuelas con carrito y furgonetas de reparto.

29.1.11

Just watches

Entro a una relojería musulmana a por una pila para el reloj. Y mientras espero a que me atiendan (hay delante dos quinceañeras en busca de un reloj para el novio de una de ellas) veo en el mostrador más de una veintena de relojes de pulsera de doble esfera, con infinitas horas distintas. Al principio no comprendo muy bien para qué son, entendería dos o tres de distintos modelos, pero no tantos. Y entonces caigo: para llamar a mamá, a papá, a mis hijos, a mi amante, al notario... allá en Pakistán, en Arabia o en Brunei. Y se me mezclan la ternura, la solidaridad y la incomprensión, porque... si no eres capaz ni de hacer el esfuerzo de restar o sumar para saber a qué hora puedes llamar, ¿hasta que punto le/s echas de menos? ¿O es que las agujas en la posición de "allí" te pueden devolver lo que tanto echas de menos?

Me quedé con las ganas de comprarme uno.

14.6.10

Happiness

20 grados, nublado, brisa ligera. Padre, madre e hija de ocho años salen de una peluquería al lado de un precioso parque. El padre se acaba de cortar el pelo, los tres van riendo, y la mujer, cogiéndole la cabeza le dice "¡Pero qué guapo que estás!" y le planta un sonoro beso en la mejilla. La hija se ríe con dientes de ratoncito. Los tres siguen su camino.

3.9.07

s-t

(recuperado de mi libretita; chifladura/pseudoplagio de tres o cuatro meses de antigüedad, nacida después de ver "Arañita III: el pifostio")




...y si piensas en mí me desintegro en millones de partículas silíceas, que cantarinas se desplazan por las superficies que más amo. Toman calor, brillan, rozan al deslizarse produciendo murmullos cristalinos, se derraman, se pierden entre grietas y ventiladores, en loca ruta, hasta llegar a tu puerta. Allí me redefino, y te espero, acurrucada junto al quicio, viendo pasar los coches.




(Bonus track: cuento original de Hoffmann en el que se basan los "sandman" de "Hellboy", etc.)

30.4.07

V E I N T E D E J U L I O

...es el último día de oposiciones a secundaria en Alicante (GRACIOSO detalle, por cierto, sacar la convocatoria en puente y, OH CASUALIDAD, justo hoy NO he recibido el e-boletín diario de empleo público de la Generalitattttt, para algo me ha servido la academia) Con LA calÓ. La insufrible calorina húmeda, pegajosa de Alicante, la playa hasta la bandera de madrileños, las obras del tranvía, y rezando para que no me toque ni el 23/VI, a.s.J., ni el 25/VI, d.s.J. Creo que voy a empezar la operación biquini con tal de llevar la menor cantidad de ropa posible...

17.4.07

Centrífugos

Érase una pareja en un café, mediana edad los dos, rubia natural ella, canoso con gafas él, vaqueros y camisa ambos, que se besaban tan apasionadamente que repelían como un campo de fuerza, a cada nueva conjunción, a los clientes de su alrededor. Primero media baldosa, luego dos, después todas las mesas se agolpaban en las esquinas del local. Lloraban sin consuelo, se tocaban levemente y se volvían a besar. Sólo cuando las paredes del café se separaron y ya invadían la avenida se dieron cuenta, pagaron y se fueron, agarraditos de la mano, baixant baixant, hacia el mar.

25.3.07

Repe

"El método Grönholm" en cinco representaciones distintas en la provincia. Miles de chupicopias, en accesorios de todo tipo, de "Marilyn oferente", "Audrey brillantitos", "Betty Boop posmoderna", de imitaciones de todo a cien de Jordi Labanda, que a su vez es un burdo imitador de no me acuerdo qué dibujante de la sección humorística del "Blanco y Negro" de hace mil años, verde cardenillo a tutiplén, doña Botellona y doña Desesperación acechando a los viandantes desde los escaparates, los cines empapelados hasta el último rincón con Depp, Knightley y Bloom, y la taquillera extrañándose de que quieras entrar a ver "un rollazo semejante" como "The Queen"...





¡ ¡ ¡ ¡ S O C O R R O ! ! ! !