17.2.11

Aforismo

Por hablar claro aún no se ha muerto nadie.

Por callarse sí.

Make an effort

Soy especialista en dejar languidecer las cosas. Como cuando un helado se deshace abandonado en la cocina. Como la pitufización de los colores en papel al sol, como la pesadez de cuerpo por la fiebre. La pátina de la desgana, de la que sólo me libero en mi vida laboral, satina todo lo que toco con un velo turbio que de vez en cuando estalla por acumulación, pero luego vuelve al sitio que le corresponde. No digo que esté bien, no digo que sea sano, tal vez me faltan neurotransmisores, tal vez soy un poquito gilipollas, pero esa es la verdad. Y sólo cuando algo me apasiona verdaderamente logro atravesarla, hago un esfuerzo y pongo (perdón por la inmodestia) mis numerosos dones al servicio del propósito a lograr. Pero luego decaigo, me relajo (a lo mejor también por miedo) y otra vez vuelta a empezar.

6.2.11

Run

Al ver a la controladora hacerle la foto al coche para ponerle la multa, echó a correr sin importarle los tacones, la pendiente ni la lluvia. Esta vez sí que no, que me quiero comprar el libro de Calvino. Y así, pensando en la cultura, la economía y otros altos ideales, se resbaló, cayendo en menos de un segundo, todo lo larga que era, crac, y la sangre empezó a manar de la parte posterior de su cabeza, como un halo. La controladora ni siquiera la vio, guardó la cámara, tomó los datos, puso la multa y siguió con su ruta, calle abajo.

29.1.11

Just watches

Entro a una relojería musulmana a por una pila para el reloj. Y mientras espero a que me atiendan (hay delante dos quinceañeras en busca de un reloj para el novio de una de ellas) veo en el mostrador más de una veintena de relojes de pulsera de doble esfera, con infinitas horas distintas. Al principio no comprendo muy bien para qué son, entendería dos o tres de distintos modelos, pero no tantos. Y entonces caigo: para llamar a mamá, a papá, a mis hijos, a mi amante, al notario... allá en Pakistán, en Arabia o en Brunei. Y se me mezclan la ternura, la solidaridad y la incomprensión, porque... si no eres capaz ni de hacer el esfuerzo de restar o sumar para saber a qué hora puedes llamar, ¿hasta que punto le/s echas de menos? ¿O es que las agujas en la posición de "allí" te pueden devolver lo que tanto echas de menos?

Me quedé con las ganas de comprarme uno.

26.1.11

Northern exposure

Me estoy planteando muy seriamente abandonar este blog. En parte porque, paradójicamente, ahora que estoy en paro estoy más cansada que nunca, como si el agotamiento acumulado el curso anterior, sobre todo el mental, saliera ahora (y es que fue una victoria pírrica). Veo ideas en los demás, por todas partes, y digo "eso lo pensé el otro día, pero me pareció poco interesante, y sin embargo..." .. Tengo una sensación constante de no aportar nada de valor, y no es tristeza, es apatía lo que siento, una profunda indiferencia hacia casi todo, como ver las cosas tras un muro de cristal. Por otro lado, ya demasiada gente sabe quién hay detrás de esto, y aunque no hay nada del otro mundo en él (seamos honestos, nadie postea sobre algo que realmente teme que se sepa) sí ha perdido su propósito original: desahogo sin condicionantes, como decía Iván que decía Pacino sobre ver al violinista en lugar de oír cómo suena el violín. O algo parecido. O simplemente quiero cambiar de escenario. No sé. Pero no os extrañéis si esto desaparece. O si mañana escribo un post sobre la avispa de la Patagonia, ya me conocéis....

Un beso.