19.2.07

Disponibilidad

[Vía Mamá Lobezno]

Yo tengo un sueño muy ligero, y la noche pasada noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín de la casa. Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta pasando por la ventana del baño. Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas puertas de seguridad, no me preocupé demasiado, pero estaba claro que no iba a dejar al ladrón allí, contemplándolo tranquilamente.

Llamé bajito a los Mossos d'Esquadra e informé la situación y de mi dirección. Me preguntaron si el ladrón estaba armado o si ya estaba dentro de la casa. Aclaré que no y me dijeron que no había ninguna patrulla cerca para ayudar, pero que iban a mandar a alguien tan pronto como fuera posible.

Un minuto después llamé nuevamente y dije con voz calma: “Hola, hace un rato llamé porque había alguien en mi jardín. No hay necesidad de que se apuren. Ya he matado al ladrón con un tiro de escopeta del 12, que tengo guardada para estas situaciones. ¡Joder! ¡¡El tiro le ha destrozado! Está hecho una mierda”. Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5 coches de los Mossos d'Esquadra, un helicóptero, una unidad de rescate, un equipo de TV, una abogada de los de los derechos humanos, que no se perderían esto por nada del mundo. Ellos agarraron al ladrón in fraganti, quien estaba mirando todo con cara de asombrado. Tal vez él estuviese pensando que era la casa del Jefe de los Mossos d'Esquadra.

En medio del tumulto, un inspector se aproximó y me dijo: “¡¡Creí que había dicho que había matado al ladrón!!”. A lo que yo le contesté: “Creí que me habían dicho que no había nadie disponible...”

17.2.07

Al cien por cien

Ayer fui, por primera vez en mucho tiempo, feliz hasta donde no soy capaz de definir (¡y sin manos propias o ajenas de por medio!, 8-O)

14.2.07

Día V

Son las tres. La cocina ya está recogida. Estoy en mi habitación, con la ventana entreabierta, la brisa suave, nubes de borreguillo por doquier. Un tiempo ideal para fecha tan señalada. El shuffle del Winamp parece saberlo, e hilvana una canción de amor detrás de otra. Y pienso. Tres personas distintas me han predicho que tendría tres hijas. Yo sé que nunca las tendré a no ser que encuentre al hombre por el que bajar a los infiernos. Ante pruebas tan científicamente irrefutables, sonrío, me desperezo y busco mi canción oficial para este tipo de momentos. Vuelvo a mirar por la ventana. Cierro los ojos. Feliz catorce de febrero.