Nueve añitos. Una noche cualquiera en casa de los abuelos. Chimenea, paredes forradas de madera, sillones de orejas, mesa baja y una enorme tele antigua con más botones que el puente de mando del Enterprise. Awake, escondida detrás de la puerta, mira por el hueco de la bisagra y contiene la respiración para que no la oigan. El abuelo dice no sé qué de antes de la guerra, la abuela le hace callar porque ahora viene lo que más le gusta de la película. Se hace el silencio, y Fred empieza a cantar. Chute de ivresse en vena, corazón al galope incluido, y un calorcillo extraño en la cara. Una emoción tan fuerte que incluso hoy, al buscarlo en el YouTube, ha vuelto a repetirse. Así que definitivamente, y pese a los cientos de melodías a las que construiría un altar, creo que puedo afirmar que ESTA es mi canción favorita. Que yo sepa.
Decía Picasso que peor aún que plagiar a otros era plagiarse a sí mismo. Pero es que el ego es muy traicionero, así que he decidido salvar algunos de los textos antiguos, sólo los menos malos. Perdón por si el Bloglines ha saltado mucho, Blogger estaba en plan cretino. Me voy a ver "Ice Age 2". Jau.
Sí, es feo. Feo de cojones (diez segundos y descontando para que Raret y Shakti arremetan contra la vellosidad de sus arcos ciliares) Pero es el único defecto que tiene. La crítica dice esto de él (y sí, es muy certera). Yo digo que es el nuevo gran tenor, y eso que sólo lleva seis añitos en activo, porque condensa la sensualidad de Carreras, la potencia de Pavarotti y la templanza de Domingo. Pero sobre todo es que llega, tan sencillo como eso, te toca la fibra antes de que puedas defenderte. Se nos olvida demasiado a menudo que el primer mandamiento de un cantante, sea del género que sea, es invadir nuestras entrañas. Y en el burrito lo tienes casi por completo, ¿qué te cuesta echarle un ojito, pay@ guaap@? http://www.rolandovillazon.com/